"La educación tiene por tarea esencial inculcar la alegría de vivir, porque vivir es sentir, gustar, ensayar algo nuevo, cultivar todas las facultades espirituales, todos los dones, todas las pasiones; porque nada es más miserable que la apatía, la ausencia de imaginación, y el desamor a lo bello."    
                                            
                                                                                                  
                                                                                                                          Nikolái Ivánovich Lobachevski


También aprendí a dar clase. Para mi, era emocionante enseñar  a alumnos de instituto y pode ejercer una influencia positiva sobre las mentes de chicos y jóvenes. Siempre traté de que las clases fueran interesantes pero también divertidas para los alumnos, a pesar de que el centro era bastante estricto: las puertas del aula tenían montantes en su parte superior y uno de los jefes de estudio solía subirse a una silla y espiar a los profesores a través de ellos. ¿Te lo puedes creer?

La cultura del centro no me convencía y, como buen estudiante de doctorado, rebosaba entusiasmo. Mi objetivo era transmitir ese entusiasmo a mis alumnos, ayudarles a ver la belleza del mundo que les rodea de una forma distinta, transformarlos para que ellos también apreciasen la belleza del mundo de la física y entendiesen que la física está en todas partes, permea nuestras vidas . Me di cuenta de que lo importante no son los temas que tratas, sino lo que descubres.  Exponer en clase teorías acabadas puede ser aburrido y los alumnos lo notan. Descubrir las leyes de la física y conseguir que vean a través de las ecuaciones, sin embargo revela el  proceso  de descubrimiento, con toda su novedad y emoción, y a los alumnos les encanta participar en él
Por amor a la física - Walter Lewin pág 19-20